"Medieval"
Una historia bizarra de gente que sufre por amor y que éste puede ser egoísta y perverso. Una vuelta a esos locos happenings de la década del 70 donde todo podía pasar nos propone el joven Gonzalo Marull con la presencia estelar en el hostel del gran Klauss Kinski.
 
   
 
photos by charly borja 2009
 

 

 

 

Medieval


Una obra de Gonzalo Marull


Reparto

La doncella - Florencia Bergallo
El griego - Nahuel Cano
La azafata - Lola Lagos
Klaus Kinski - Victoria Roland

Voz en off - Graciela Borges

Diseño de vestuario y escenografía: Julieta Ascar
Asistente de vestuario y escenografía: Paola Parrotta
Diseño de Luces: Leandra Rodríguez
Asistente de iluminación: Agustín Valle
Dirección musical: Alfonso Barbieri
Fotografía: Julieta Ascar
Coach de alemán: Natalia Lerussi
Asistencia de dirección: Julieta Benedetto
Producción general: Paula Baró p/ Tónicas

Dirección
Gonzalo Marull y Miguel Israilevich

Viernes 24 hs
Teatro ElKafka – Lambaré 4862-5439
Precio de la entrada: $ 30.- Descuento a estudiantes y jubilados: $ 20.-

 

 

De qué se trata?
Llega un griego a un hostel con ambientación medieval de una ciudad turística argentina. Su presencia y poder de seducción cambiará el rumbo de las vidas de las personas que viven y pasan por allí.
Llega una azafata, ya no hay dinero en la aerolínea para lujosos hoteles.
Ese espacio de “usos múltiples” del hostel, por donde desfilan los personajes, será testigo de situaciones que parecen extraídas de la Edad Media.
El griego se va y los que quedan se encuentran sólo ante sí mismos. Entre ellos el gran actor alemán Klaus Kinski.


Acota Gonzalo Marull sobre la obra:

Dice Alan Badiou en Imágenes y Palabras que tenemos que “aprender a ver en el teatro al mundo de una manera distinta de aquella que se nos pide que usemos para ver el mundo”, y que el efecto más importante del teatro es producir incertidumbre.
En “Medieval”, entonces, la creatividad se manifiesta cuando relacionamos elementos antes no relacionados. Cuando le proponemos al espectador bisociar.
Pensamos también a todos los roles del teatro en una misma jerarquía.
Es cierto que en esta desjerarquización el teatro corre el riesgo de ser anárquico, caprichoso o relativista. Sin embargo, se trataría del mismo relativismo que opera en los sueños, donde la no-jerarquía de las imágenes, de los movimientos y de las palabras posee un verdadero orden interno. En definitiva como diría el maestro Kartún: el teatro es un caos con orden (o una anarquía ordenada diría Deleuze).
Entonces “Medieval” termina siendo el resultado de una búsqueda de niños, en dónde no se sabe realmente qué es lo que podemos encontrar. En donde las imágenes se atropellan en un movimiento constante ya que “imaginación” no es sólo la capacidad de capturar imágenes, sino de transformarlas, de encontrar contradicciones entre ellas. Como dijo Hegel: “sólo avanza aquello que contiene una contradicción”.
Así construimos “Medieval” y su particular humor. A partir de paradojas, contradicciones, embarazos, mestizajes.

 

 


La opinión de Charly borja – agosto 2009


Para poder disfrutar libremente de esta obra de extraña belleza hay que abrir las ventanas de la mente, aceptar que todo, incluído tiempo y espacio, pasado y futuro, puedan coexistir libremente y dejarse llevar por lo que el argumento nos va mostrando cuadro a cuadro.


La escena transcurre en el lobby de un Hostel cordobés en un lugar serrano ambientado muy al estilo Transilvanesco, pareciéndose a un Castillo Medieval por la vestimenta de la doncella-recepcionista del mismo, una chica sedienta de sexo y pasión, encontrando en un turista, un joven griego, de los llamados “gasoleros” muy fanático del agua mineral y también amigo del sexo, su manera de aplacar tanto fuego.

 

 


Si bien “el griego”, un personaje muy extraño quien al oír determinada palabra y previa danza theodorakisiana de “Zorba, el Griego”, en una especie de ritual tiene sus extraños orgasmos y extrae su ropa íntima humedecida por el elixir del goce con sus bermudas puestas, para ser ofrendada a la bellísima doncella quien está feliz de retenerla para sí y de llevarla vaya a saber Dios a que guarida íntima para su colección privada.


Como observarán queridos cibernautas esta obra es disparatada, descabellada y plagada de situaciones casi demenciales.

 

 


No obstante lo antedicho, los CreativosSinCabeza realmente comenzamos a valorar este "imaginativo happening” a partir de la aparición en escena del personaje del genial y más grande actor que Alemania haya tenido en el Siglo XX, el desaparecido sólo físicamente Klauss Kinski, que tan brillantemente interpreta Victoria Roland, quien con sus histriónicos movimientos escénicos y su mirada perversa e inquisidora recrea esa teatralidad contundente que tenía el gran actor alemán como don natural, y es precisamente con la presencia de Victoria donde realmente comienzan a suceder las más caóticas escenas entre la Azafata interpretada por Lola Lagos, la doncella que hace Florencia Bergallo y el “aparentemente ingenuo” griego muy bien interpretado por Nahual Cano, quienes rinden un homenaje a ese notable film épico del visceral director Werner HerzogAguirre, la ira de Dios”.

 

 


Son columnas fuertes del espectáculo en su parte técnica, la banda de sonido de Alfonso Barbieri, con una versión imperdible del himno Nacional Argentino, el original vestuario a cargo de Julieta Ascar con esas alas de ángeles caídos, y el diseño de luces de Leandra Rodríguez que aportan un buen fondo para las hilarantes escenas que se suceden en este perverso hostel “Medieval”.

 

 


Una historia de amor enfermiza que termina dramáticamente. Recomendable ejercicio para sacarle un poco el polvo a las neuronas, dirigido e interpretado con esa fuerza arrolladora que tiene determinada juventud, que quiere decir y hacer cosas nuevas, sin prejuicios e irreverentemente, innovando viejas estructuras en el comportamiento humano. Bravo por el creativo Gonzalo Marull y su joven y promisorio grupo teatral.