Medieval
Una obra de Gonzalo Marull
Reparto
La doncella - Florencia Bergallo
El griego - Nahuel Cano
La azafata - Lola Lagos
Klaus Kinski - Victoria Roland
Voz en off - Graciela Borges
Diseño de vestuario y escenografía: Julieta Ascar
Asistente de vestuario y escenografía: Paola Parrotta
Diseño de Luces: Leandra Rodríguez
Asistente de iluminación: Agustín Valle
Dirección musical: Alfonso Barbieri
Fotografía: Julieta Ascar
Coach de alemán: Natalia Lerussi
Asistencia de dirección: Julieta Benedetto
Producción general: Paula Baró p/ Tónicas
Dirección
Gonzalo Marull y Miguel Israilevich
Viernes 24 hs
Teatro ElKafka – Lambaré
4862-5439
Precio de la entrada: $ 30.- Descuento a estudiantes
y jubilados: $ 20.-
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De
qué se trata?
Llega un griego a un hostel con ambientación medieval de una
ciudad turística argentina. Su presencia y poder de seducción
cambiará el rumbo de las vidas de las personas que viven y
pasan por allí.
Llega una azafata, ya no hay dinero en la aerolínea para lujosos
hoteles.
Ese espacio de “usos múltiples” del hostel, por
donde desfilan los personajes, será testigo de situaciones
que parecen extraídas de la Edad Media.
El griego se va y los que quedan se encuentran sólo ante sí
mismos. Entre ellos el gran actor alemán Klaus Kinski.
Acota Gonzalo Marull sobre la obra:
Dice Alan Badiou en Imágenes y Palabras que tenemos que “aprender
a ver en el teatro al mundo de una manera distinta de aquella que
se nos pide que usemos para ver el mundo”, y que el efecto más
importante del teatro es producir incertidumbre.
En “Medieval”, entonces, la creatividad se manifiesta
cuando relacionamos elementos antes no relacionados. Cuando le proponemos
al espectador bisociar.
Pensamos también a todos los roles del teatro en una misma
jerarquía.
Es cierto que en esta desjerarquización el teatro corre el
riesgo de ser anárquico, caprichoso o relativista. Sin embargo,
se trataría del mismo relativismo que opera en los sueños,
donde la no-jerarquía de las imágenes, de los movimientos
y de las palabras posee un verdadero orden interno. En definitiva
como diría el maestro Kartún: el teatro es un caos con
orden (o una anarquía ordenada diría Deleuze).
Entonces “Medieval” termina siendo el resultado de una
búsqueda de niños, en dónde no se sabe realmente
qué es lo que podemos encontrar. En donde las imágenes
se atropellan en un movimiento constante ya que “imaginación”
no es sólo la capacidad de capturar imágenes, sino de
transformarlas, de encontrar contradicciones entre ellas. Como dijo
Hegel: “sólo avanza aquello que contiene una contradicción”.
Así construimos “Medieval” y su particular humor.
A partir de paradojas, contradicciones, embarazos, mestizajes.
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La
opinión de Charly borja – agosto 2009
Para poder disfrutar libremente de esta obra de extraña belleza
hay que abrir las ventanas de la mente, aceptar que todo, incluído
tiempo y espacio, pasado y futuro, puedan coexistir libremente y dejarse
llevar por lo que el argumento nos va mostrando cuadro a cuadro.
La escena transcurre en el lobby de un Hostel cordobés en un
lugar serrano ambientado muy al estilo Transilvanesco, pareciéndose
a un Castillo Medieval por la vestimenta de la doncella-recepcionista
del mismo, una chica sedienta de sexo y pasión, encontrando
en un turista, un joven griego, de los llamados “gasoleros”
muy fanático del agua mineral y también amigo del sexo,
su manera de aplacar tanto fuego.
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Si bien “el griego”, un personaje muy extraño quien
al oír determinada palabra y previa danza theodorakisiana de
“Zorba, el Griego”, en una
especie de ritual tiene sus extraños orgasmos y extrae su ropa
íntima humedecida por el elixir del goce con sus bermudas puestas,
para ser ofrendada a la bellísima doncella quien está
feliz de retenerla para sí y de llevarla vaya a saber Dios
a que guarida íntima para su colección privada.
Como observarán queridos cibernautas esta obra es disparatada,
descabellada y plagada de situaciones casi demenciales.
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No obstante lo antedicho, los CreativosSinCabeza
realmente comenzamos a valorar este "imaginativo happening”
a partir de la aparición en escena del personaje del genial
y más grande actor que Alemania haya tenido en el Siglo XX,
el desaparecido sólo físicamente Klauss
Kinski, que tan brillantemente interpreta Victoria
Roland, quien con sus histriónicos movimientos escénicos
y su mirada perversa e inquisidora recrea esa teatralidad contundente
que tenía el gran actor alemán como don natural, y es
precisamente con la presencia de Victoria donde realmente comienzan
a suceder las más caóticas escenas entre la Azafata
interpretada por Lola Lagos, la doncella
que hace Florencia Bergallo y el “aparentemente
ingenuo” griego muy bien interpretado por Nahual
Cano, quienes rinden un homenaje a ese notable film épico
del visceral director Werner Herzog “Aguirre,
la ira de Dios”.
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Son columnas fuertes del espectáculo en su parte técnica,
la banda de sonido de Alfonso Barbieri,
con una versión imperdible del himno Nacional Argentino, el
original vestuario a cargo de Julieta Ascar
con esas alas de ángeles caídos, y el diseño
de luces de Leandra Rodríguez
que aportan un buen fondo para las hilarantes escenas que se suceden
en este perverso hostel “Medieval”.
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Una historia de amor enfermiza que termina dramáticamente.
Recomendable ejercicio para sacarle un poco el polvo a las neuronas,
dirigido e interpretado con esa fuerza arrolladora que tiene determinada
juventud, que quiere decir y hacer cosas nuevas, sin prejuicios e
irreverentemente, innovando viejas estructuras en el comportamiento
humano. Bravo por el creativo Gonzalo Marull
y su joven y promisorio grupo teatral.
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