"La Cabra" o ¿quién es Sylvia?
En esta magnífica puesta en escena confluye la tríada de excelencia conformada por un libro, una dirección y actuaciones de primera línea para que el espectador la goce, se entretenga y a la vez reflexione sobre el comportamiento humano dentro de una "sociedad" constituida.
 
 

 

 

 

 

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Nacho Laviaguerre y Adrián Suar presentan

“La Cabra” o ¿quién es Sylvia?

de Edward Albee
Versión de Fernando Masllorens & Federico González del Pino

Dirección: Julio Chávez

 

Julio Chávez – Viviana Saccone

Vando Villamil y Santiago García Rosa

Ficha técnica
Diseño de iluminación: Matías Sendón
Diseño de escenografía y vestuario: Jorge Ferrari
Música: Diego Vainer
Directora asistente: Camila Mansilla
Dirección: Julio Chávez
Producción general: Nacho Laviaguerre & Adrián Suar



Miércoles a Viernes 20.30 hs.
Sábados 20 y 22.30 hs.
Domingos 20.30 hs.


Teatro Tabarís

Entradas desde: $140

 


De qué se trata?

“La Cabra” es una obra de Edward Albee que aborda temas universales: el amor, los celos, los sueños, el tiempo, los valores… Y para contar esta historia conmovedora y extraordinaria recurre a la comedia y el drama.

Charlie acaba de ganar el premio Pritzker, y su vida junto a su esposa Julia y su hijo Willy parece estar en armonía. Sin embargo, Charlie por primera vez oculta algo, un amor, y eso lo perturba. La naturaleza de ese amor los enfrentará a todos a algo inesperado: una crisis en sus vidas como nunca imaginaron.

 



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Una obra muy particular que recorre varias instancias dramáticas, desde la comedia hasta el profundo drama que se acentúa para concluir en un espectacular final de “tragedia griega”.

El intrínseco y a la vez oculto mensaje de su autor refiere al respeto que muchas veces no se tiene (por seguir la “corriente” de lo que la sociedad impone como ética correcta), por la individualidad en sus sentimientos que posee cada ser humano y que son únicos e intransferibles de cada ser.

 

 

 

 

 

En este caso el “objeto de estudio” es una animal, “el pecado” fue haberse enamorado de él al punto de haber tenido relaciones carnales, y lo escandaloso es precisamente eso, el que el engaño se haya producido con un animal, cosa que escapa a los cánones lógicos que impone la sociedad, pero, acaso el engaño no tiene los mismos efectos colaterales, y produce los mismos daños y si hubiese sido con otro hombre o con una mujer?

Julio Chávez como director de la obra, supo interpretar de maravillas la composición de su personaje un ser absolutamente desesperado, torturado y sufriente por un lado, y por el otro un ser pleno y feliz porque su corazón siente que debía dividirse entre dos amores.

 

 

 

 

 

 

El duelo actoral que que va “in crescendo” entre el magnífico Julio Chávez y Viviana Saccone sacude al espectador, ambos transmiten esa densa atmósfera de la discusión exacerbada hasta el paroxismo, muy bien secundados por el experimentado actor Vando Villamil y por el joven Santiago García Rosa quien compone junto a Julio Chávez en el papel de Charlie, su padre, una de las escenas más tiernas de amor padre-hijo que se hayan visto en el teatro.

Excelentes la escenografía y la iluminación.

Una obra fuerte, fuera de serie, un drama que hace reflexionar cumpliendo uno de los preceptos fundamentales del teatro junto al de entretener al espectador.

 

 

 

 

 

 

 

 



Acerca de la obra:
LA CABRA o ¿QUIÉN ES SYLVIA?, de Edward Albee se estrenó en Nueva York, en el Golden Theatre, el 10 de marzo de 2002. Aquel mismo año recibió todos los premios existentes en Nueva York: el Tony, el New York Drama Critics Cercle, el Drama Desk y el Outer Critics Cercle. Desde entonces se ha representado (y se sigue representando) en más de 30 ciudades de todo el mundo.

Acerca de
Edward Albee
(1928) es un célebre y multipremiado dramaturgo norteamericano, entre cuyas obras se destacan ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1962) y Un equilibrio delicado(1966), por la que ganó su primer Premio Pulitzer de Teatro en 1967.

Albee ha transitado distintos géneros teatrales y ha podido, a lo largo de una producción muy heterogénea, constituir una particular poética. Sus preocupaciones, sus gustos, su mirada frente a la vida, han encontrado un lenguaje particular que se expresa a través de sus personajes, sus espacios y sus historias.

Muchas de sus obras están construidas en espacios familiares –a veces domésticos- en dónde los personajes desarrollan sus pequeñas o grandes vidas en la seguridad de lo conocido; pero algo se introduce e inevitablemente perturba el equilibrio y descubre lo que ocultan esos espacios familiares que se transforman así en metáfora de las vidas de los hombres, estableciendo un juego que obliga al espectador a transitar temas, conflictos y emociones que conoce, pero que oculta o calla por insoportables.

Sin embargo, la particularidad del teatro de Albee radica en algo más: en transitar los temas medulares de la existencia del hombre a través de la comedia. Tal vez porque supone que el hombre contemporáneo necesita un camino de alivio -que la comedia le brinda- para contactarse con aquellos temas universales que constituyen su existencia trágica.