"Ella en Mi Cabeza"

 

Muy buena comedia escrita y dirigida por Oscar Martínez, quien aparte de conocer muy bien de interpretación por ser también actor, se nota que al escribir esta "inteligente obra" él estuvo involucrado de alguna manera, en la problemática de la psicología y del análisis que tan bien describe en esta comedia sin desperdicio alguno, con un Julio Chávez espectacular, secundado de maravillas por Juan Leyrado y Soledad Villamil.
 
   
 
Adrián enfrenta sus propios miedos arengado por el Dr. Klimovsky, en la penumbra Laura, uno de los motivos de discordia. (photos by charly borja)
 

 

 

ELLA EN MI CABEZA

Autor: Oscar Martínez

Elenco:

 

Julio Chávez, Soledad Villamil y Juan Leyrado.

 

Dirección: Oscar Martínez.

Asistente de Dirección y Stage Manager: Virginia Martínez Lastra.

Diseño de Iluminación: Ariel del Mastro.

Diseño de Escenografía: Emilio Basaldúa.

 

En el Paseo La Plaza

 

Es la historia de un “atormentado serAdrián, magníficamente interpretado por Julio Chávez, la de su analista terapeuta el Dr. Klimovsky papel a cargo de don Juan Leyrado y de la “atormentadora mujer de Adrián Laura, interpretada por Soledad Villamil.

Interesante comedia en la cual asistimos a las sesiones con su analista de Adrián, quien prisionero de su gran inseguridad, cae preso de la “supuesta influencia” de su mujer Laura, y de sus amigos varones, y entre éstos se encuentra Marcelo quien es amigo del matrimonio, pero que, según Adrián, él con su “brillante personalidad puede conquistar a manera de encantador de serpientes, a quien se le ponga en su camino” y por supuesto, para don Adrián quién está en ese camino, nada más y nada menos que su mujer Laura.

El ritmo de esta comedia es excelente, no decae en ningún momento, en un acto de más de dos horas de duración, el duelo actoral de este trío de talentosos actores con el correr de los minutos va “in crescendo” porque don Adrián va sacando de su “sucia cabezota” todos sus miedos, sus flaquezas, y sobre todo sus celos, raíz primigenia de todo acto de violencia, que tiene su simiente en “la inseguridad del ser”.

Basta recordar dos momentos claves de la comedia, el primero cuando don Adrián comenta que se cortó el dedo preparando una ensalada y que “nadie reparó en él, y pensar que casi quedo manco”, exagerando el hecho hasta el paroxismo, para llamar la atención de los invitados a ese almuerzo, que se encontraban encantados por Marcelo quien hacía gala de su simpatía haciendo reir a un grupo de amigos y, entre esas risas la que sobresalía por su entusiasmo era justamente la de su mujer Laura.

El otro punto que nos pareció brillante, es cuando el analista le dice a Adrián que “las palabras pueden causar mucho daño, pero que también pueden curar”, respondiéndole aquél “le parece doctor Klimovsky que las palabras pueden curar?” y el terapeuta le dijo entonces “Imagínese que si las palabras no pudieran curar, yo en estos momentos tendría una Ferretería…

En fin, sacarle a Adrián todos esos miedos “que él mismo se encargó de fabricar” y que lo convirtieron en un ser absolutamente dependiente, desconfiado y agresivo, por culpa de esa “maldita inseguridad que tiene” y que lentamente el Dr. Klimovsky se encargó de ir disipando, de ir pinchándole los globos cargados de esos fantasmas imaginarios que a este atormentado ser don Adrián no lo dejan dormir, y lo despiertan en medio de la noche…

Felicitaciones a Oscar Martínez por haber escrito un texto tan brillante, y a los actores por haber sabido interpretarlo.