Este
comentario se resume sólo a 5 palabras: “El mejor Album
de Babasónicos”.
Tanto en las letras de las canciones como en la música, notamos
un crecimiento en su estructura conceptual en la lírica que,
a la hora de escuchar cada uno de los tracks tan bien hilvanados por
ese refinado “cheff”, creativo, incansable y carismático
llamado Adrián “dárgelos” Rodríguez,
quien a veces con su endemoniada personalidad nos eleva en temas como
“Sin mi Diablo”, “Fan de Scorpions”, nos calienta
en “Suturno” y cuando escuchamos los lentos se transforma
por su dulzura incomparable en el más fino caramelo al momento
de “decir” como en “Curtis”, “Putita”,
“Estertor”, “Mareo”, “La Puntita”,
“Gratis”, con ese aire tan exclusivo del sonido babasónico
que va entre la balada melódica-bolerística casi de
los años 60 tipo Sandro de la primer época, pero con
un sonido muy 2004. Haciéndose cargo de un amor prohibido en
“Irresponsables”, y divirtiéndose y divirtiéndonos
en “Risa”.
No faltan por supuesto los rocks al más puro estilo babasónico
como “Pistero” y “Once”.
Impecable álbum también en su parte técnica,
producido por Andrew Weiss y Babasónicos, grabado y mezclado
por Andrew Weiss en Panda, Bultaco (el flamante sello de los babasónicos)
y Zion House de Frec. en julio y agosto de 2003 y mezclado en Panda
en setiembre y octubre de 2003, soberbio Mastering de Howie Weinberg.
El arte de tapa por Alejandro Ros y el book interno, de buena estética
visual, con un muy buen trabajo de diseño gráfico.
La calidad de este nuevo trabajo musical confirma que los Babasónicos
no tienen techo demostrado en el hecho de que cada día suenan
mejor.