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– Despedida de Soltero de Rafael Pence.
Elenco: Germán Krauss (como Pablo),
Gonzalo Urtizberea (como Jose), Roberto
Antier (como Abel), Diego Olivera
(como Carlos), Fernando Lupiz (como Mauricio),
Matías Desiderio (como Andrés)
y Martín Gianola (como Juan).
Dirección: Rafael Pence. Arte
y Ambientación: Sergio Company,
Vestuario: Valeria García.
Teatro Lorange. Av. Corrientes y Uruguay.
Muy buena comedia
en donde los cinco actores de la plana mayor del elenco se sacan chispas
en actuaciones brillantes.
La historia cuenta el encuentro de cuatro amigos gays que se reúnen
en el departamento de uno de ellos Pablo (Krauss)
para hacerle una “despedida de soltero” al quinto amigo
que es Mauricio (Lupiz) quien es también
gay, pero que, por conveniencia decide casarse con una mujer cuya
familia es adinerada para cambiar su situación social en la
vida, otro que fue alguna vez heterosexual es Abel (Antier)
quien tuvo con su ex mujer dos hijas que le hacen la vida imposible
a Jose (Urtizberea), don Abel decidió
pasarse el “otro bando” formando
pareja con Jose (Urtizberea), en la historia
aparecen varias “sorpresas”
para el homenajeado, y por supuesto para el regocijo del público
espectador, hasta un encuentro revelador entre Mauricio (Lupiz)
con su “ex pareja gay” Gianola
(Juan) quien fue invitado por el anfitrión
de la velada don Pablo (Krauss) para
que los chicos se dijeran “sus cosas”.
Pero, entre estos cinco actores de “esa
plana mayor” hay dos que sobresalen por sobre el resto,
en primer lugar Germán Krauss
quien hace una titánica labor pasando permanentemente de la
risa al llanto con gestos y ticks propios de un gay amanerado adulto
(lo que comúnmente se dice “una
marica vieja”) que mantiene siempre en paso de comedia
“un nivel excepcional en su actuación”
en casi todo momento de lo que dura la obra, Creativos
Sin Cabeza califica la “performance” de Germán
Krauss como “de genial y talentosa actuación”.
El que le sigue por su histrionismo y avasallante personaje es don
Diego Olivera en su brillante papel de
Carlos, con su personalidad que permanentemente muestra a flor de
piel su tremendo narcisismo y egoísmo, mostrando a un “ser”
cuya capacidad de amar se limita sólo a amarse a sí
mismo, también plagado de ticks, movimientos muy estudiados,
al igual que los de Germán Krauss,
pero en ningún momento poco creíbles, por el contrario,
hacen creíbles a sus personajes al punto tal de arrancar esa
risa franca del público, que le recuerda tanto a los actores
como al director que “la labor está
cumplida, que han llegado a transmitir lo que buscaban”.
Volviendo al personaje de Germán Krauss,
éste, además de su simpatía, muestra que debajo
de todas esas capas en las que a veces se envuelve el ser humano,
para protegerse de los demás y por qué no de sí
mismo, cuan cáscaras de cebolla, se encuentra un ser frágil
y solitario que llegó a la madurez encontrándose solo
sin ninguna pareja que le dé el amor, la comprensión
y ese cariño que tanto él necesita.
La ambientación de don Sergio Company
de buen gusto, nos introduce a ese mundo gay de clase media-alta en
donde se desarrolla la escena.
Muy recomendable comedia para reirse a pleno, reflexionar por momentos,
y espiar un poquitito ese micromundo que propone esta reunión
de amigos de esa gran comunidad llamada “gay”
de la mano de un muy fino y sarcástico humor.
Al "cerebro
de creativos sin cabeza" le llamó poderosamente
la atención la gran cantidad de "gays" solos y en
pareja, que asisten a ver la obra, ya que la misma está hecha
para que sea vista por todo tipo de público, sin importar su
condición sexual, si hubiese sido de otra manera, hubiesen
hecho un "casting" entre homosexuales para representar la
misma.